viernes, 25 de marzo de 2011

Comisiones Obreras y UGT apoyan la agresión de la OTAN a Libia

Es la primera vez que los dos grandes sindicatos apoyan la intervención de la organización armada. Lejos queda ya el "No a la OTAN" de hace 25 años

Los sindicatos UGT y CCOO mostraron este sábado su respaldo a la decisión de Naciones Unidas de agredir a Libia, y al apoyo que ha mostrado el Gobierno español a esta iniciativa.

Así lo indicaron en declaraciones a los periodistas tras participar en un acto de apoyo al ex juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, quienes coincidieron es destacar la necesidad de que la agresión se desarrolle con rapidez.

El líder de UGT afirmó que el hecho de que “España secunde esta iniciativa de las Naciones Unidas nos parece adecuado, pero creo que sería necesario que se actuara con mucha rapidez”.

Es fundamental actuar con una “enorme rapidez, porque la impresión que tenemos es que la masacre puede seguir; los segundos, no los minutos ni las horas, son precioso”.

Por su parte, el responsable de Comisiones Obreras subrayó que “me parece muy bien que de una vez, aunque parece que un tanto tarde, la comunidad internacional dé amparo al pueblo libio”. “Ojala no lleguen tan tarde como para que la masacre se haya consumado ya”, valiéndose de los datos difundidos únicamente por las agencias de prensa partidarias de la agresión.

Además, indicó que le parece “bien que el Gobierno español, refrendado por el Parlamento, tome la decisión de "cooperar" a normalizar la situación, y (actúe) en defensa de la democracia y de los derechos del pueblo libio”, reproduciendo miméticamente los términos de la resolución del Consejo de Seguridad y del resto de actores occidentales que han jaleado la intervención.

martes, 8 de marzo de 2011

Federica Montseny, anarcosindicalismo en lucha

Cuando conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, reivindicamos con este artículo la figura histórica de Federica Montseny, anarquista infatigable en pos de un mundo más justo.

La historia personal de Federica Montseny Mañé corre paralela a la del anarcosindicalismo español y a la de la CNT, la organización en la que militó durante toda su vida La una no se entendería sin la otra y viceversa. Porque esta mujer, de apariencia frágil pero fuerte como el metal, muy a su pesar, se convirtió en la figura femenina más importante del movimiento ácrata español.
Federica Montseny había nacido el 12 de febrero de 1905, en Madrid. Hija de una pareja de teóricos anarquistas, Juan Montseny (Federico Urales) y Teresa Mañé (Soledad Gustavo) dedicados en cuerpo y alma a propagar las ideas de Bakunin y Prokopkin por el estado español, mediante medios como La Revista Blanca, una de las más importantes publicaciones con que contó el movimiento anarquista en los primeros años del siglo XX. Desde su más tierna infancia, Federica fue educada en los principios libertarios, que propugnaban una sociedad nueva basada en la libertad individual y la abolición del Estado, una sociedad sin clases dominantes ni dominadas.
La fuerte influencia que sobre Federica ejercen el pensamiento y la actitud vital de sus progenitores así como las lecturas que iban cayendo en sus manos, convierten a la adolescente Federica en una escritora en ciernes. Con dieciséis años escribe su primera obra: Horas trágicas. Desde este momento, colabora regularmente en la prensa anarquista con sus artículos sobre naturismo, pacifismo, anarquismo y, sobre todo, feminismo.
Una de las ideas más arraigadas en la concepción anarcofeminista de Federica Montseny fue la necesidad de una educación universal, que no excluyera a las mujeres, como se venía haciendo de manera sistemática. Pero, por supuesto, no cualquier tipo de educación servía. Abogaba por una educación auténticamente libre, donde las mujeres tuvieran opción de elegir su propia forma de vida, donde el poder de decisión fuese una realidad y no sólo un deseo utópico. A la consecución de este objetivo dedicó la mayor parte de su vida.
Y para ello se valió de las únicas herramientas que tenía a su alcance: las palabras, los libros, las ideas. Federica escribió, a lo largo de su vida, más de seiscientos artículos, numerosos relatos de ficción, novelas y ensayos. Entre sus títulos más importantes cabe destacar: La indomable, El anarquismo militante y la realidad española, La Comuna de París y la Revolución Española, Los precursores: Anselmo Lorenzo, el hombre y la obra, Mujeres en la cárcel, Cien días de la vida de una mujer, Heroínas, El éxodo. Pasión y muerte de los españoles en el exilio y su libro de memorias Mis primeros cuarenta años.
Sin embargo, se puede afirmar rotundamente que su talla política dejó en un segundo plano su carrera como intelectual. Quizá hoy en día, cuando ya es costumbre que las mujeres se sienten en el consejo de ministros, no se le conceda la importancia histórica que tuvo esta mujer. Y es de justicia reivindicarla. Montseny fue la primera mujer en España, y una de las primeras en el mundo entero, que ocupó una cartera ministerial, la de Sanidad y Asistencia Social en el segundo gobierno que presidió Francisco Largo Caballero durante la Segunda República. Su período como ministra fue breve, apenas medio año, entre noviembre del 36 y mayo del 37 y aunque no hubo tiempo ni ocasión para llevar a cabo grandes reformas, se encargó de promulgar un proyecto de Ley del aborto, bastante avanzado para la época, que fue rechazo por otros miembros del gobierno, entre ellos el propio Largo Caballero.

Tras su salida del gobierno y la derrota en la Guerra Civil española, llegó el exilio en Francia, la amarga humillación de ver a miles de compatriotas detenidos en campos de internamiento, sin recibir la ansiada ayuda para continuar la lucha antifascista. Según contaba la propia Federica, estos fueron los peores momentos de toda su vida. Al poco tiempo de estar en Francia, comienza la Segunda Guerra Mundial, las persecuciones por parte del ejército nazi, la lucha clandestina. Afortunadamente, cuando ya estaba a punto de ser deportada a la España del general Franco, su tercer embarazo lo impidió. Después de la guerra, se instaló definitivamente en la ciudad francesa de Toulouse. Y aunque en 1977, por fin pudo regresar a nuestro país, continuó viviendo en Francia hasta el mismo día de su muerte, acaecida el 14 de enero de 1994. Durante su largo exilio, Federica trabajó activamente por mantener vivos los principios del anarquismo, dando conferencias, escribiendo artículos, etc., así como por la reconstrucción de la CNT.
Quiero acabar este modesto homenaje a la figura de una personalidad extraordinaria, con unas palabras suyas que resumen a la perfección toda una vida de lucha: "No soy más que una militante libertaria. Ni líder, ni dirigente, ni jefe, porque en la CNT no ha habido, ni hay, jefes, dirigentes ni líderes, sino hombres y mujeres libres que luchan codo con codo, en igualdad de condiciones y sacrificios, por un ideal emancipador."

miércoles, 2 de marzo de 2011

Venezuela: Condenan a 7 años y 6 meses de prisión al sindicalista Rubén González

Venezuela: Condenan a 7 años y 6 meses de prisión al sindicalista Rubén González
Periódico El Libertario

Después de 28 audiencias, realizadas por espacio de 4 meses, el Tribunal Sexto de Juicio a cargo de la juez Magda Hidalgo, ubicado en la ciudad de Puerto Ordáz, condenó al sindicalista guayanés Rubén González a la pena de 7 años y 6 meses de prisión por haber apoyado una paralización de actividades en la empresa Ferrominera, ubicada en Ciudad Piar.

Al escuchar la sentencia, realizada alrededor de las 6 y 30 de la tarde de este lunes 28 de febrero, el sindicalista afirmó “Estaré preso, pero hice lo que tenia que hacer”. La defensa presentó 70 testigos desde el 3 de noviembre de 2010 desde que comenzó formalmente el juicio, todos y cada uno relataron la legitimidad de la paralización de actividades por deudas e incumplimiento de la contratación colectiva, el carácer pacífico de la huelga y la permanente actitud pacífica del líder sindical que en todo momento promovió la intermediación con los patronos para la satisfacción de las demandas obreras.

El Libertario ha venido acompañando el caso de Rubén González, un caso que ha denunciado a nivel nacional e internacional, promoviendo la solidaridad de las organizaciones anarquistas. Para nosotro/as es un caso emblemático que desnuda el carácter autoritario y antipopular del gobierno bolivariano. La condena contra Rubén González es un claro mensaje contra los trabajadores y trabajadoras del país, especialmente contra los de las empresas básicas de Guayana, para que desistan de pelear en la calle por sus derechos.

González también es un ejemplo de la política estatal de criminalización contra la protesta popular, la cual es ejecutada por la Fiscalía y los Tribunales, la Defensoría del Pueblo, los medios de comunicación estatales y los falsos medios comunitarios como Aporrea y ANMCLA.


Desde El Libertario queremos expresar nuestras palabras de aliento y solidaridad a Rubén, Yadith (su esposa), la familia González y todos los trabajadores de Ferrominera de Ciudad Piar. Asimismo, nos sumamos a la convocatoria a una concentración frente a la Fiscalía General de la República, para este mirécoles 02 de marzo de 2011, a las 10 de la mañana, para rechazar la condena contra González, contra el sindicalismo combativo y contra el derecho a la huelga en Venezuela.

jueves, 17 de febrero de 2011

El Ayuntamiento de Elche (PsoE) multa a CNT por repartir panfletos.

Tras la acción CONSUME HASTA MORIR contra el despilfarro y el consumismo que realizamos en las calles de Elche el pasado 24 de diciembre, conjuntamente con miembros del Grupo Antimilitarista Tortuga y la Colla Ecologista El Campaná, donde varios participantes fuimos identificados por las diversas policías, un miembro de CNT participante en el acto, ha recibido una multa de 300 Euros del Ayuntamiento de Elche, basándose en una Ordenanza Municipal de Limpieza, donde entre otras prohibiciones figuran la colocación de carteles y pancartas en la vía publica, pintadas, reparto de octavillas fuera de buzones o sin autorización, etc. ¿?

La multa ya ha sido conveniente recurrida, lo siguiente es seguir ejerciendo nuestros derechos, seguir difundiendo nuestras ideas por todos los medios a nuestro alcance, esta es nuestra primordial batalla. Así que os adelantamos lo que será el texto impreso en un nuevo panfleto, que repartiremos en la calle. ¡Salud y anarquía!
¿A esto lo llaman limpieza? Esto se llama censura, censura a unas ideas y a unos colectivos en concreto. Al poder siempre le preocupa acallar las voces críticas. Y más en los tiempos que corren, cuando el esfuerzo para entretener a la plebe se torna más difícil. Y tienen todos los medios controlados, sus grandes medios, la televisión, sus periódicos, sus empresas de entretenimiento y fábricas de ilusiones. Y al mismo tiempo acallan, suprimen los medios que ellos no controlan: La calle y la Red. Ahí se escuchan las otras voces, las que el gobierno y las empresas no pueden controlar. Al menos lo intentan.

No quieren ver nuestros carteles, pero sobre todo quieren que la gente no los vea, y piense que hay quien, disconforme con la sociedad y el sistema en que vivimos, esta construyendo otra forma de hacer las cosas.

Las ordenanzas municipales de todo tipo, destinadas a esconder todo lo que el sistema no quiere ver, no solo la expresión y la protesta, sino la exclusión social que ellos mismos propician, no son más que una nueva forma de control social , que asegura el éxito de su implantación, gracias a que se regula con probado afán recaudatorio, además de decantarse en su faceta más represiva contra personas y organizaciones de expresión popular, no solo a nivel político, sino a también a nivel cultural, social o de ocio.

Pero estamos en nuestro derecho, a la libertad de expresión y de acción, a la libertad de información y a la libertad sindical, no nos van a coartar, no nos van a callar.

La calle está viva. La calle habla. La calle baila. La calle canta.

PUBLICADO POR C.N.T

viernes, 11 de febrero de 2011

El "desorden" del que habla Occidente y la actualidad de Kropotkin.

En estos días de revoluciones en el Norte de África los observadores occidentales se apresuran en pedir una rápida transición a la democracia, no se les vaya a ir de las manos el proceso y acaben creando otro sistema que no obedezca a sus estrechas miras que no procuran otra cosa que un sistema político a las órdenes del gran capital. Para justificar su impaciencia, alimentada por una dinámica impredecible y un pueblo que pide libertad y justicia pero no partidos ni líderes, los observadores occidentales se apresuran a hablar de "anarquía" y "desorden", reforzando más ese binomio que desde hace años el poder se ha encargado de unir y transmitir a la opinión pública. Pues viene a cuento ahora poner unos textos que, a este respecto, ya escribió Kropotkin en sus días y que, curiosamente, conservan su actualidad. Dice así el príncipe anarquista:
"El desorden, lo que ellos llaman el desorden, es el levantamiento del pueblo contra ese orden innoble, rompiendo sus cadenas, destruyendo sus trabas y yendo hacia un porvenir mejor; es lo que la humanidad tiene de más glorioso en la historia; es la rebelión del pensamiento en la víspera de las revoluciones; es el derrocamiento de las hipótesis sancionadas por la inmovilidad de los siglos precedentes;es la eclosión de todo un raudal de ideas nuevas, de invenciones audaces, es la solución de los problemas de la ciencia.

"El desorden es la abolición de la esclavitud antigua; es la insurrección de las comunas; la abolición de la servidumbre feudal; las tentativas de abolición de la servidumbre económica."

"El desorden es la insurrección de los campesinos sublevados contra los curas y los señores, quemando los castillos para dejar sitio a las cabañas, saliendo de sus guaridas para tomar su sitio al sol."

"El desorden --lo que llaman el desorden-- lo son las épocas durante las cuales, generaciones enteras soportan una lucha incesante y se sacrifican para preparar a la humanidad una existencia mejor, desembarazándola de las servidumbres del pasado. Lo son las épocas durante las cuales el genio popular cobra su libre desarrollo y da, en pocos años, pasos gigantescos, sin los cuales el hombre hubiese permanecido en el estado de esclavo antiguo, de ser rastrero, de animal envilecido en la miseria.

"El desorden es el nacimiento y el despertar de las más bellas pasiones y de las mayores abnegaciones: ¡es la epopeya del supremo amor de la humanidad

ARTICULO DE OPINIÓN DE NIETOSDELPUEBLO

martes, 8 de febrero de 2011

Octavio Alberola: Los anarcosindicalistas en la coyuntura actual.

Cuando acabamos de ver cómo sigue adelante el Plan de Ajuste impuesto por el poder económico neoliberal con la complicidad del Gobierno socialista y de lo sindicatos mayoritarios, ¿cómo no estar de acuerdo con las decisiones de las tres organizaciones que se proclaman anarcosindicalistas para encontrarse en la calle y oponerse conjuntamente a los designios del Capital y el Estado? ¿Cómo no apoyar tales decisiones si me parecen responsables y consecuentes con la coyuntura actual y con el ideal anarcosindicalista?
Esto es (en resumen) lo que manifesté en mi anterior artículo, solidarizándome con el de Suso, y cuál no sería mi sorpresa al leer algunos comentarios críticos y opuestos a tales decisiones. Una oposición justificada en nombre de la coherencia con los “principios, tácticas y finalidades” del anarcosindicalismo.
Nunca he querido dar lecciones a nadie y siempre he dudado de lo bien fundado de los que pretenden darlas. Sobre todo en lo tocante a la coherencia ideológica. Y ello porque, sí, como dijo Bakunín, “mi libertad comienza donde comienza la libertad del otro”, no veo en nombre de que Constitución o Libro sagrado se puede limitar la autonomía de cada anarquista o anarcosindicalista para intentar ser coherente con ese principio. El único que nos define verdaderamente como antiautoritarios. Un principio ético que sólo la práctica de cada uno puede servir para valorar si lo somos.
Dicho esto y dado que esos comentarios, opuestos al encuentro -en el terreno de las luchas sociales actuales- de las organizaciones que se reclaman del anarcosindicalismo, pretenden justificar tal oposición en la necesidad de coherencia entre “principios, tácticas y finalidades”, que suponen no mantienen los otros, me permito pues hacer a continuación algunas reflexiones al respecto. Y, puesto que algunos parecen haberlo olvidado, comenzaré por recordar que, al constituirse la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en 1910, sus principales objetivos son los de “desarrollar entre los trabajadores el espíritu de asociación, haciéndoles comprender que sólo por estos medios podrán elevar su condición moral y material en la sociedad presente”, y el de “apresurar la emancipación económica de la clase trabajadora a través de la expropiación revolucionaria de la burguesía”. Dos objetivos que reflejan la intencionalidad de su corpus ideológico, surgido del encuentro y fusión -en la teoría y en la acción- de dos convicciones, dos voluntades y dos tradiciones: la del asociacionismo obrero revolucionario y la del apoliticismo anarquista. Una conjunción natural, lógica y consecuente, tanto en la radicalidad como en el pragmatismo. Radicalidad y pragmatismo que algunos han querido y quieren pautar a través del “célebre” y voluntarista tríptico programático de “principios, tácticas y finalidades”. Esa especie de trinidad laica y revolucionaria que algunos la consideran como las “Tablas de la Ley”, y cuya interpretación sectaria –ya sea en el sentido de la “pureza” o del “posibilismo”- ha acabado provocando innúmeras escisiones en el seno de la CNT a lo largo de estos cien años.
La vigencia de los “principios, tácticas y finalidades” de la CNT
Sabemos que la historia del anarcosindicalismo español está marcada por un conflicto-lucha de preeminencia teórico-discursiva entre las dos convicciones, voluntades y tradiciones que, desde la fundación de la CNT, están al origen de su corpus ideológico. Una conflicto-lucha de preeminencia provocada por los diferentes modus operandi de las dos ideologías que desde entonces inspiran el actuar de esta organización obrera: la sindicalista, operando sobre lo concreto de la realidad económica, y la anarquista, sobre la subjetividad de la conciencia en la convivencia humana. Modus operandi que, en la práctica, se hacen presentes a través de una dualidad operativa y una dualidad temporal; pues, efectivamente, luchar por intereses materiales inmediatos y aspirar a la emancipación (que en todos los casos de figura no puede ser más que a largo plazo) implica necesariamente situar la lucha en dos temporalidades diferentes y actuar con dos perspectivas también diferentes. En el primer caso, las temporalidades del hoy y la del mañana, y, en el segundo, las perspectivas de mejorar las condiciones de vida dentro del sistema en vigor y la de luchar para destruirlo.
No es pues de extrañar que este conflicto-lucha por la preeminencia ideológica haya generado permanentemente problemas y enfrentamientos internos por la orientación programática y por el control burocrático de la organización. Problemas y enfrentamientos camuflados, consciente o inconscientemente, detrás del falso dilema de “coherencia” o “eficacia”, pese a ser obvio que sólo subjetiva y sectariamente se puede pretender ser más “coherente” o más “eficaz” que los otros. Y más entre antiautoritarios. Salvo, claro está, cuando también entre ellos prima el Yo sobre el Nosotros. De ahí que también debería ser obvio que en el caso de la temporalidad y en el de la perspectiva, la coherencia no puede ser concebible sin la eficacia y viceversa. ¿Qué sentido tendría y para qué serviría una coherencia ineficaz o una eficacia que no fuese coherente con la finalidad? La coherencia entre medios y fines no es sólo un principio ético, es también el fundamento mismo de la eficacia. Pues es evidente que el referente de tal coherencia es el principio ético que la funda; por lo que, en todo momento y circunstancia, el referente de la coherencia para los anarcosindicalistas no puede y no debe ser otro que el comportamiento antiautoritario.
En consecuencia, si el referente ético es el comportamiento antiautoritario, sólo puede haber y hay coherencia entre “principios” y “tácticas” cuando éstas son utilizadas para conseguir las “finalidades” a través de comportamientos antiautoritarios. Tanto si las “finalidades” son mejorar las condiciones de vida dentro del sistema en vigor como si son las de luchar contra este sistema. O sea, que sólo se puede hablar de coherencia en la vivencias cotidianas del etos y en la contingencia de la finalidad. Es decir: cuando nuestro comportamiento es antiautoritario en las vivencias cotidianas y en la contingencia de la lucha por la finalidad emancipadora. Tal es la coherencia, entre el ideal y la praxis sindical, que los anarcosindicalistas españoles se han esforzado en conseguir y mantener en los momentos más fructíferos de su historia.
Ideal y praxis sindical
Pues bien, a pesar de esta permanente tensión por la coherencia entre ideal y praxis sindical, el hecho es que los anarcosindicalistas españoles logran consolidar su organización, la CNT, y hacer de ella un referente ético y revolucionario para la clase trabajadora en la lucha contra todas las formas de explotación y dominación del hombre por el hombre. Y ello no sólo en España sino en el mundo.
Gracias pues al entusiasmo y a la integridad moral de esos luchadores, en los conflictos por mejorar las condiciones de vida de los explotados y oprimidos de cualquier signo, el anarcosindicalismo consigue impregnar de valores anarquistas a la clase trabajadora y a una buena parte de la sociedad española de su tiempo. Y esto es posible porque esos anarcosindicalistas no piensan en ningún momento que su intervención, junto a personas de otro pensamiento (pero igualmente explotadas), pueda poner en causa su identidad. Al contrario, están convencidos de que tal fraternización la potencia, puesto que los valores por los que luchan no son sólo para ser vividos por un grupo de anarquistas convencidos sino también por cualquier persona con aspiraciones de justicia y libertad.
Esos luchadores son conscientes de que los “principios, tácticas y finalidades” del anarcosindicalismo tienen un basamento ético, igualitario y antijerárquico: tanto en su funcionamiento asambleario horizontal como en su proyección emancipadora, el comunismo libertario. Pero también son conscientes de la necesidad de adecuar su acción a las condiciones de lucha de cada etapa: tanto por la capacidad del capitalismo para hacer frente a las exigencias obreras como por la adhesión o no de las masas a la lucha por la emancipación. Por ello adaptan las tácticas a las circunstancias sin renunciar a los principios y a las finalidades; pues saben que lo primordial, lo verdaderamente decisivo es conservar la capacidad de indignación, el deseo y la voluntad de luchar por la emancipación.
No, no lo olvidan, son plenamente conscientes de que ser asalariados y verse obligados a defender sus derechos dentro del marco laboral del sistema es contradictorio -en teoría- con sus finalidades de abolición del Capital y el Estado, de construcción de una sociedad comunista libertaria. No lo olvidan cuando, para atender prioritariamente el presente, adaptan su acción sindical a la nueva organización del trabajo impuesta por el Capital e incorporan las Federaciones de Industria en sus estructura orgánica. Ni cuando se ven obligados a luchar por la reincorporación de los despedidos en sus puestos de trabajo. No, no lo olvidan; pero tampoco olvidan su aspiración a un mundo sin explotación. La prueba de ello, de la coherencia con la voluntad emancipadora, la dan el 19 de julio de 1936 e inmediatamente después, al poner en marcha las colectividades en todas las zonas en donde el Capital y el Estado ha desaparecido.
El anarcosindicalismo español hoy
Sabemos cómo se frustra esa experiencia y el por qué, pese a ello, sigue siendo la más avanzada de todas las tentativas por construir un socialismo verdaderamente igualitario y antijerárquico. Sabemos también cómo se desarrolla el proceso de reconstrucción de la CNT tras la muerte de Franco y el por qué, desde entonces, hay en España tres organizaciones que se reclaman del anarcosindicalismo. Pero lo importante es que, después de 30 años de incomunicación, un prometedor proceso de reencuentro de ellas en las luchas sociales está ahora en marcha. Un proceso que puede revigorizar el anarcosindicalismo español y centrar de nuevo su acción en la coherencia y la eficacia del luchar...
Como el de ayer, el anarcosindicalismo de hoy vuelve a caracterizarse por la firme voluntad de conjugar su propuesta de resistencia, frente a las imposiciones del Capital, con su propuesta de construcción de una sociedad sin explotación ni dominación. Voluntad y, al mismo tiempo, esfuerzo por tener siempre un pie en la realidad presente sin renunciar a la aspiración manumisora. Voluntad de coherencia con el ideario; pero también de coherencia, de fidelidad al compromiso solidario con los trabajadores. Una voluntad y una práctica coherente con su discurso, que la distingue del sindicalismo institucional representado por los sindicatos mayoritarios... Ese sindicalismo, de CC OO y UGT, que pretende ser independiente de los partidos políticos; pero que, además de preconizar la colaboración de clases, firma pactos con la Patronal y los Gobiernos de turno en perjuicio de los trabajadores.
En tales condiciones, ¿cómo no apoyar tal proceso de encuentro en las luchas contra la Patronal y el Gobierno “socialista”? Un proceso que, además de mostrar la madurez ideológica de los anarcosindicalistas españoles, constituye una prueba concreta de su firme voluntad de “seguir haciendo un frente común para combatir los recortes sociales” y mostrar a los trabajadores que existe un “sindicalismo más combativo” para luchar por los “derechos laborales que hoy nos pretenden arrebatar”, como lo precisa Pako Millán, militante de la CNT-Cataluña. Un “frente común” que se quiere mantener, “pese a las discrepancias” y “diferencias estructurales de peso” que, según Millán, separan aún a la CNT de la CGT y Solidaridad Obrera; pero que puede truncarse… Pues los hay ya que intentan justificar, en base a tales “discrepancias” y “diferencias”, su oposición a ese encuentro y “frente común”... De ahí la necesidad y urgencia de interrogarse sobre la pertinencia de tales “discrepancias” y “diferencias” para saber si son realmente de peso y justifican esas oposiciones…
¿“Discrepancias” y “diferencias estructurales de peso”?
Yo no creo que estas “discrepancias” y “diferencias estructurales” sean de mucho “peso”. No sólo porque me parecen sin fundamento sino también porque las trayectorias de las tres organizaciones que se pretenden anarcosindicalistas no son muy diferentes. Además, las tres han hecho y hacen todo lo posible por ser consecuentes con la voluntad de resistencia y la voluntad transformadora del anarcosindicalismo. Tanto para defender los derechos laborales de los trabajadores como para crear o apoyar espacios sociales de convivencia libertaria: ateneos, escuelas racionalistas, etc. Inclusive en la incitación y desarrollo de actividades productivas autogestionadas para comenzar a experimentar ya en el presente las bases de la convivencia libertaria futura.
La realidad es que, salvo casos aislados, la gran mayoría de los anarcosindicalistas de las tres organizaciones se siente parte del pueblo y no separa su lucha por emanciparse de la lucha por la emancipación de todos. Pocos son los que en estas organizaciones se creen ser élite o vanguardia. Aunque, con eso no quiero decir que en el pasado no han sido suficientemente perseverantes en sus obsesiones elitistas o vanguardistas como para llegar a crear y mantener durante mucho tiempo ambientes sectarios y dogmáticos. Al extremo de impedir toda posibilidad de crítica interna y de diálogo y acercamiento con los militantes de las otras organizaciones. Por eso tiene hoy tanta importancia analizar objetivamente la realidad de estas “discrepancias” y “diferencias estructurales”. No sólo porque no parecen ser realmente de peso o, al menos, de suficiente peso, como para justificar un enfrentamiento tan duro y un aislamiento tan prolongado, sino también porque no es la separación que permitirá superarlas y salir de la impotencia transformadora.
Es verdad que la participación en las “elecciones sindicales” y el tener “permanentes liberados” es una cuestión importante en la estrategia sindical actual. Se puede estar a favor o en contra; pero, en todo caso, esa cuestión, esa “táctica”, debe ser analizada seria y objetivamente desde el punto de vista de la coherencia con las “finalidades” del anarcosindicalismo; pero también de la eficacia para alcanzarlas. No desde una pretendida coherencia ideológica que sólo se aplicaría para tal opción táctica; pues sería una hipocresía y pura demagogia pretender que ella implica colaboración con el sistema y que no la hay cuando se acepta trabajar por un salario, cuando se lucha contra la deslocalización de las empresas o se recurre a asesorías jurídicas para reclamar los derechos legales conculcados a los trabajadores, para luchar contra los despidos, etc., etc., como se ha señalado en alguno de los comentarios. Es obvio que, trabajar para una empresa privada no impide luchar contra el Capitalismo, como trabajar en los servicios públicos (sanidad, enseñanza, seguridad social, etc.) tampoco impide luchar contra el Estado. Lo decisivo, para luchar contra el Capitalismo y el Estado, es no renunciar a esa lucha y hacer todo lo posible por mantener, en todo momento y circunstancia, un comportamiento antiautoritario.
Lo importante hoy: la acción
Yo no creo que el actual modelo de intervención sindical posibilite el cambio social. Yo también pienso como Alfonso Álvarez, actual secretario general de la CNT, que “mientras la dinámica de los comités y las elecciones sea una práctica aceptada mayoritariamente entre el conjunto de los trabajadores será difícil romper con la actual situación”. Que “lo importante no es llamarse de una u otra forma”, que “lo importante es la acción que se ejerce”. De ahí que considere, hoy por hoy, secundario la participación de algunos anarcosindicalistas en “la dinámica de los comités y las elecciones”. No sólo porque no sé si tal participación les permite tener una presencia sindical mayor y una mayor eficacia en las luchas sino también porque muchos de esos anarcosindicalistas me parecen sinceros en sus intenciones de luchar por la defensa de los trabajadores. Lo que si considero realmente importante y urgente es, como lo precisa Álvarez, “la unión de los trabajadores en la calle, en los tajos, en las luchas, en torno a las cuales trabajadores de distintas organizaciones van confluyendo (en piquetes, en ocupaciones, etc.)”; puesto que es evidente que “ahí es donde se puede establecer la solidaridad y a la vez el debate en torno a prácticas y luchas concretas”.
No me parece pues justificada la oposición a esta búsqueda de “unión de los trabajadores en la calle, en los tajos, en las luchas…” Las “discrepancias” y “diferencias estructurales” me parecen nimias ante lo que se nos viene encima… Más bien creo que las causas de la oposición son otras… Las mismas que contribuyeron a dividir la CNT durante la “transición” de la Dictadura a la Democracia, facilitando la continuidad institucional y a las clases privilegiadas poder preservar sus privilegios. Claro que tampoco debe olvidarse esa absurda y perniciosa tendencia a concebir el anarquismo como una doctrina casi religiosa y la pretensión de algunos de erigirse en sus exégetas. Un exclusivismo que acaba por convertirse en obsesión excluyente y aislacionista, anulando toda capacidad de autocrítica y de puesta en causa de las convicciones propias, sólo las de los demás. Un comportamiento incomprensible e inaceptable en personas que se pretenden partidarias de la libertad y la autonomía para todos. Incomprensible, porque la coherencia anarquista es la negación de toda forma de autoridad, e inaceptable, porque en momentos tan cruciales para la clase trabajadora, como lo son los actuales, la unión de los explotados y oprimidos es más necesaria que nunca. Una unión en la acción, que no obliga a renunciar a la identidad organizacional actual ni a la aspiración emancipadora del anarcosindicalismo, y que quizás nos obligue a una franca y leal emulación en la defensa de los derechos de los trabajadores y en la búsqueda de nuevos caminos hacia el mundo que anhelamos.
Fraternalmente
Octavio Alberol

APAGÓN GENERAL EL PRÓXIMO 15 DE FEBRERO A LAS 22:00 HORAS

*ENDESA y FENOSA CELEBRAN LA SUBIDA DE PRECIOS DEL 11%*

*VAMOS A PASAR DEL CABREO A LOS HECHOS.** *

*APAGÓN GENERAL DÍA 15 DE FEBRERO

*El DÍA **15 DE FEBRERO** DÍA DEL CONSUMIDOR, **apagón general** de electricidad en los hogares españoles a las **22 horas** en señal de protesta por la subida abusiva que ENDESA, IBERDROLA y FENOSA han llevado a cabo en sus tarifas eléctricas.*

*¡PON UNA ALARMA EN TU MÓVIL, HAZ UNA CRUZ EN EL CALENDARIO, AHORA DESPUÉS SE TE VA A OLVIDAR!**

La única forma que tenemos de luchar los consumidores contra estas practicas abusivas, es con medidas como esta por eso os convocamos a seguir esta iniciativa Que comenzara **a las 22 horas y durara 30 minutos.

CON SOLO **30 MINUTOS** **APAGANDO TODAS LAS BOMBILLAS**, **COCINAS ELÉCTRICAS Y TODO LO QUE SE PUEDA**, A EXCEPCIÓN DE UNA DE ELLAS PARA VER, HAREMOS UN HUECO EN SUS ARCAS, Y TENDRÁN QUE DETENER SUS TRANSFORMADORES, ASÍ SE ACORDARÁN DE TODOS A LOS QUE NOS ESTÁN ESTÁN ROBANDO!!!

**!!!! OS ROGAMOS QUE LO HAGÁIS PASAR AL MAYOR NUMERO DE CORREOS ELECTRÓNICOS, UTILIZAD CCO (con copia oculta)!!!!!......*

*Si no somos capaces de desenchufarnos media hora para así devolverles la bofetada a quienes nos están asfixiando, tal vez es que entonces tenemos lo que nos merecemos.*

miércoles, 26 de enero de 2011

Por una organización libertaria y global (Carlos Taibo)

En estas líneas se intenta aducir un puñado de razones que vendrían a justificar, en un momento como el presente, la creación, entre nosotros, de una organización libertaria de carácter global.

El escenario

1. Los activistas libertarios tienen hoy en día una presencia real pero discreta. Se manifiesta a través de instancias varias como es el caso de grupos de afinidad, ateneos, sindicatos y movimientos sociales de muy diverso tipo. Parece evidente que semejante dispersión, que no deja de tener sus ventajas, desdibuja un tanto la presencia pública de las ideas y de las prácticas correspondientes. 2. Un mundo aparte es el sindical, en donde se hacen valer varias organizaciones de carácter anarcosindicalista. Aunque, de nuevo, exhiben virtudes innegables, arrastran como poco dos problemas. Si el primero es el hecho, palpable, de que el discurso sindical, por sí solo, tiene un alcance tan respetable como limitado —puede afirmarse que un sindicato es tanto más interesante y atractivo cuanto mayor voluntad muestra de romper las fronteras del sindicalismo y abrirse a otros mundos—, el segundo nos habla de cómo la división y la confrontación marcan muy a menudo la relación entre las diferentes fuerzas anarcosindicalistas. Ello es así por mucho que parezca cierto que las tensiones son hoy más limitadas que antaño. 3. Sobran las razones para afirmar que la percepción libertaria del mundo, y las prácticas consiguientes, atrae a más gentes de lo que una primera lectura puede sugerir. En ella se dan cita por igual una visión similar de los grandes problemas y una crítica común del orden que padecemos. 4. Por si poco fuera todo lo anterior, hay que invocar, también, la influencia saludable que ejerce la existencia, orgullosa, de una poderosa tradición compartida, y ello por mucho que en ocasiones sea encarada con una nostalgia inhabilitadora.

El ámbito

5. Una organización libertaria de carácter global debe tener por fuerza un carácter confederal, esto es, debe otorgar una plena capacidad de decisión autónoma, sin limitaciones, a las unidades que la integren. Parece obvio, aun así, que la incorporación a una organización de semejante naturaleza reclama la aceptación previa de un mínimo de reglas del juego y de una base común de pensamiento y de acción. 6. Esa confederación bien podría tener en origen un carácter ibérico —a manera de lo que quiso ser, sin éxito, la FAI ochenta años atrás—, de necesaria ampliación a otros ámbitos geográficos más amplios, como es el caso, claro, del europeo —no hay que confundir éste con el propio de la Unión Europea— y del planetario.

El momento

7. La organización en cuestión cobraría cuerpo en un momento indeleblemente marcado por la crisis sin fondo de un capitalismo cada vez más corroído, incapaz de satisfacer eficientemente sus propios objetivos y empeñado en una lucha desesperada por sacar adelante sus mecánicas naturales de explotación, exclusión y agresión contra el medio natural. 8. Pero esa organización nacería, también, de la mano de una crítica urgente de lo que han supuesto a lo largo del último siglo dos fórmulas de socialismo de Estado: la socialdemocracia, en el mejor de los casos empeñada en gestionar de manera civilizada el capitalismo, y el leninismo, imbuido de la certeza de disponer de una ciencia social que debe ser administrada por una vanguardia claramente separada. Una y otra han sido incapaces de transcender el universo histórico y social del capitalismo, de la misma suerte que una y otra —a través de las urnas o a través de la toma violenta del poder— han generado sociedades lastradas por la explotación, la jerarquía, las exclusiones y las agresiones contra el medio. 9. Es fácil identificar, desde bastante tiempo atrás, el auge de movimientos de clara inspiración libertaria, conscientes de la necesidad imperiosa de defender la democracia de base y de luchar contra toda forma de jerarquía y separaciones. En el caso de estas instancias, y en particular en el de muchos de los que en su momento describimos como nuevos movimientos sociales, poco importa la autodefinición como libertarios: mayor relieve corresponde a sus prácticas históricas y a su conciencia de estar configurando nuevos sujetos. 10. A todo lo anterior se suma, como un estímulo más, la reiterada afirmación, formulada desde los sistemas que padecemos, de que el anarquismo, en particular, y el sinfín de fórmulas que se reclaman de la autonomía, en general, configuran ideologías y movimientos muertos, acompañada de tramadas estrategias de represión. Esa insistencia es tanto más llamativa cuanto que coincide en su expresión con la ya mencionada e imparable corrosión del capitalismo realmente existente.

La propuesta ideológica

11. A la hora de describir las tareas a las que estamos convocados hay que otorgar prioridad al término libertario, que remite a una realidad más vivencial y espontánea, que al término anarquista, más vinculado con una toma de posición ideológico-doctrinal. Entiéndase bien: no se trata de negar en modo alguno la venturosa raíz anarquista de muchas de nuestras querencias. Se trata de esquivar cualquier planteamiento que vincule éstas con un dogma previamente establecido que determina la pureza y lucidez de los unos y la impureza y alienación de los otros. Parece que el adjetivo libertario define de manera razonable a gentes que comparten, vivencialmente, principios y valores saludablemente defendibles. 12. La organización en cuestión no puede ser sectaria y excluyente en el terreno ideológico. Pero tampoco puede serlo en lo que se refiere a los proyectos de acción. Ello significa que en su interior deben caber gentes muy diversas —desde insurreccionalistas hasta pedagogos ultrapacifistas— llamadas a aportar experiencias y modos de hacer también diferentes. 13. En esa organización deben darse cita, naturalmente, activistas que trabajan en los sindicatos y en los movimientos sociales del más diverso cariz. En modo alguno se tratará, sin embargo, de controlar, desde aquélla, unos y otros. Todas las experiencias del pasado que han acabado por dibujar vanguardias que se autoatribuyen la dirección de los movimientos de base han conducido a formidables fiascos. El respeto por la autonomía de sindicatos y movimientos habrá de ser, entonces, pleno. 14. A tono con una tradición de honda raigambre libertaria, cometido esencial de esa organización será promover la construcción de un mundo nuevo desde la base y desde ya. No hay que esperar a eventuales cambios institucionales ni a una indefendible toma del poder para empezar a crear espacios autónomos y autogestionados. Esto es, al cabo, lo que le otorga un perfil diferenciado a una alternativa libertaria. 15. Parece obvio que una parte significativa del esfuerzo de la nueva organización habrá de consistir en perfilar medios de comunicación nuevos y descentralizados, y en alentar, en paralelo, el despliegue de fórmulas de pedagogía libertaria. 16. La organización se asentará en la no delegación de las capacidades de decisión y, allí donde ésta no sea hacedera, en un control estricto y permanente, desde la base, sobre la acción de los beneficiarios de una eventual delegación de capacidades. En tal sentido, carecerá de dirigentes, de liberados y de profesionales de la política. Como quiera que, con toda evidencia, no estamos hablando de un partido político, la organización que nos ocupa en modo alguno concurrirá a unas eventuales elecciones. Su visión estratégica se alejará, por lo demás, del cortoplacismo de siempre vinculado con la lógica electoral. 17. El programa mínimo de la organización libertaria seguirá siendo la abolición del trabajo asalariado y de la mercancía. Semejante abolición habrá de verificarse en estrecha asociación con una defensa cabal de los derechos de los pueblos el Sur y de los de las generaciones venideras. En esa dimensión, la organización —que asumirá una contestación del capitalismo desde la lucha antipatriarcal, la autogestión y los principios del ecologismo radical— se propondrá contestar la doble dimensión de explotación sobre los seres humanos y sobre el medio natural que caracteriza al capitalismo realmente existente.

articulo de TAIBO.

viernes, 14 de enero de 2011

Los dirigentes de CCOO y UGT consuman su traición: renuncian a la huelga y llevarán la jubilación al Parlamento

Las maratonianas sesiones de negociación entre Gobierno y sindicatos de los últimos días han servido para constatar que el acuerdo para la reforma del sistema de pensiones es, hoy por hoy, imposible. Las distancias son tan grandes que tanto unos como otros parecen decididos a cerrar un acuerdo de mínimos y trasladar al Parlamento la responsabilidad de legislar sobre las cuestiones más espinosas de la reforma, especialmente la propuesta de ampliar la edad legal de jubilación a los 67 años, que el Ejecutivo considera "irrenunciable" y que para CCOO y UGT es "inadmisible".

Se trata, en palabras de algunos responsables de las partes implicadas, de alcanzar acuerdos puntuales antes del próximo día 28 "que no se van a escenificar", sobre los temas menos conflictivos, como las políticas activas de empleo, formación profesional o seguridad e higiene. Mientras, las grades decisiones sobre el sistema de pensiones se resolverán en la posterior tramitación parlamentaria del proyecto de ley correspondiente. Máxime cuando el Gobierno ha admitido ya en la mesa de negociación que el articulado del proyecto puede ser modificado en su paso por las cámaras legislativas.

Una decisión ésta que, en principio, están dispuestos a aceptar los sindicatos, que parecen renunciar a las posturas maximalistas del principio, y que paralizarían la convocatoria de una huelga general, dando así un respiro al Gobierno de cara a las elecciones municipales y autonómicas de mayo.

Es más, en medios sindicales se comenta que tanto CCOO como UGT estarían dispuestos a asumir el texto final de la reforma si sale del Parlamento con el respaldo de una amplia mayoría.

Consensuar con el PP

En esta línea, las dos centrales mayoritarias han exigido al Gobierno la incorporación inmediata de la patronal CEOE a la mesa de negociaciones y la apertura de diálogo con todas las fuerzas políticas parlamentarias y, especialmente, con el Partido Popular.

El propio secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, aseguró ayer que no contempla un acuerdo en materia de pensiones en el que no esté el PP y emplazó al presidente Rodríguez Zapatero a que se deje de declaraciones "grandilocuentes" y llame a Mariano Rajoy, para que su partido se sienta "cómodo" en ese gran acuerdo que se ha de construir.

Los dirigentes de CCOO son conscientes de que los populares se alinean con el bando sindical en su rechazo a prolongar la vida laboral de forma obligatoria y que, además, si se produce el vuelco electoral que aventuran las encuestas será un Gobierno del PP el encargado de desarrollar y poner en práctica la reforma laboral y la de las pensiones.

A este respecto, portavoces autorizados del Partido Popular confirmaban también ayer a elEconomista que los populares "hemos estado siempre con el Pacto de Toledo" y, por ello, sólo aceptarían elevar a los 67 años la edad legal de jubilación "si se hace de forma voluntaria e incentivada", mediante beneficios fiscales.

Desde el PP se exige también que "se equipare la edad real de jubilación, actualmente en 63 años, a la edad legal de 65 años", lo que probablemente evitaría subir hasta los 67, sobre todo si se acompaña de medidas complementarias que, entre otras, limiten al máximo las jubilaciones anticipadas.

Por su parte el Gobierno ha declarado ya su intención de incorporar a CEOE y abrir el debate a temas como la negociación colectiva o la reforma laboral, además de convocar también los grupos políticos para buscar su visto bueno tras el desacuerdo del Pacto de Toledo.


Moncloa trabaja en un gran pacto con CEOE y sindicatos al margen del PP

En el subconsciente colectivo del sindicalismo existe un viejo adagio. Sugiere que quien no negocia el conflicto social, no existe. Y esta antigua sentencia explica mejor que ninguna otra la nueva estrategia de los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO. También del Gobierno, que ha lanzado la negociación para arrinconar al PP con un gran pacto social firmado por las centrales sindicales y los empresarios.

Lo que toca ahora es negociar y de ahí que tanto CCOO como UGT estén pergeñando una propuesta (todavía sin delimitar y en fase embrionaria) que tiene como objetivo alcanzar acuerdos con el Gobierno y los empresarios en materias como las pensiones, los reglamentos de la reforma laboral, la política energética, la retribución de los empleados públicos o las políticas activas de empleo.

El esquema de la negociación está aún por determinar, pero lo que está claro es que será multiformato. Es decir, en unos casos se producirán negociaciones bilaterales (empresarios y sindicatos) para abordar, por ejemplo, la negociación colectiva. Y en otro de carácter trilateral (con la participación del Gobierno) o con la implicación de las fuerzas políticas. Por ejemplo, durante la tramitación parlamentaria de la ley de reforma de las pensiones, cuyo anteproyecto debe aprobar el próximo 28 de enero el Consejo de Ministros.

El Gobierno, según fuentes sindicales solventes, pretende tener listo el paquete de acuerdos -si finalmente los hay- antes del 22 de mayo, es decir, inmediatamente antes de las elecciones municipales y autonómicas. Y el nuevo presidente de CEOE, Joan Rosell, es uno de los impulsores. De hecho, los empresarios están presionando al grupo parlamentario popular para que se 'moje' y se sume a un gran pacto para reformar el sistema de pensiones. También está por la labor UGT, que un principio se mostró fría a esta iniciativa que viene defendiendo CCOO desde hace al menos año y medio. Lo que está claro es que las negociaciones serán rápidas. No se quieren repetir anteriores negociaciones (reforma laboral) que se fueron pudriendo a medida que pasaban los meses.

No se trata tampoco de reeditar una especie de nuevos pactos de la Moncloa -sellados en 1977 por las fuerzas políticas para apuntalar la democracia-, sino que más bien evocan a los viejos acuerdos interconfederales firmados en los primeros años 80. El último, el 29 de octubre de 1984 (por tres años), cuando UGT, CEOE y el Gobierno -CCOO no lo suscribió- firmaron el Acuerdo Económico y Social (AES). Este pacto fue heredero del Acuerdo Interconfederal (1983) firmado en esa ocasión por sindicatos y patronal, pero sin la presencia del Gobierno.

Objetivo: aislar al PP

Este esquema -que aísla políticamente al PP-, como sucedió en los tiempos de Manuel Fraga, es el que ahora se quiere recuperar en un contexto económico parecido: en medio de una grave crisis económica. Aunque con un sustancial diferencia en cuanto al nivel de riqueza del país. Asímismo, hoy España es una economía mucho más internacionalizada que en el pasado, y que además está vigilada al minuto por los mercados financieros debido a su elevado endeudamiento público y privado.

Las direcciones sindicales estiman que negociar ahora es posible precisamente porque se celebró la huelga general, y con este argumento quieren convencer a sus bases de que el acuerdo es posible pese a los recortes en el gasto social y la reforma laboral. En paralelo, seguirán adelante con la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) con la que pretenden frenar la reforma laboral del Gobierno.

Las centrales parten en su análisis de una premisa. Zapatero se ha comprometido ante la comunidad internacional a gobernar aunque sea por decreto si no hay acuerdo. Y hay que recordar que no sólo pende sobre los sindicatos la fecha del 28 de enero (pensiones), sino también la del 18 de marzo, fecha límite que ha dado el Ejecutivo para que centrales y empresarios pacten la negociación colectiva. Y el Gobierno ya ha filtrado (a la prensa amiga) para meter presión a los sindicatos que sin acuerdo se acaba la ultractividad de los convenios, lo que significa comenzar a negociar cada año desde cero las relaciones laborales en las empresas, lo cual es un torpedo contra la línea de flotación de los sindicatos y de los trabajadores. Por eso, la estrategia sindical tiene también algo de defensiva.

Como dice uno de los negociadores, entre otras cosas porque si se deja a los técnicos del Ministerio de Trabajo hacer la reforma de la negociación colectiva, facilitarán todavía más el descuelgue de las empresas en los convenios colectivos. "Y Zapatero ahora va en serio porque no le queda más remedio".

Desafección socialista

El acuerdo social puede ser global aunque no único, lo que evitaría a los sindicatos el ‘desagradable’ papel de haber facilitado la ansiada ‘foto’ que quiere Moncloa antes de las elecciones autonómicas y municipales. Pero al menos el PSOE lograría recuperar su imagen ante sus electores, que es la prioridad estratégica que se ha marcado Moncloa desde que Alfredo Pérez Rubalcaba oficia como vicepresidente político del Gobierno. Lo importante es achicar la desafección de los votantes socialistas, y en este contexto se explica la voluntad del Gobierno por pactar las reformas. Necesarias en todo caso en un momento económico como el actual. Y para lo cual ofrece flexibilizar la jubilación a los 67 años para que los sindicatos "puedan salvar la cara ante sus afiliados", asegura un representante de la patronal.

Con esta estrategia, los sindicatos quieren recomponer el consenso del Pacto de Toledo, que amenaza con romperse el próximo día 25 en la votación que se celebrará en el Congreso. El PP ya ha dicho que no apoyará la prolongación obligatoria de la edad de jubilación hasta los 67 años. Y tampoco las fuerzas de izquierda (IU, ERC y BNG).

Pero un movimiento capaz de ser aceptado por los sindicatos y los empresarios, dejaría al PP descolgado de la reforma de las pensiones, y en eso está trabajando el Gobierno. Mientras que CEOE trabaja para que al acuerdo se sumen también los partidos políticos, en particular el PP y CiU. Por el momento, la primera reunión que se iba a celebrar hoy al máximo nivel (Valeriano Gómez, Toxo, Méndez y Rosell) se ha aplazado. Oficialmente, por problemas de agenda, aunque según fuentes conocedoras del proceso en realidad se quiere ganar tiempo para reordenar todo el esquema de negociaciones.

jueves, 13 de enero de 2011

CNT convoca Huelga General en Euskadi y Navarra

La CNT se suma a la convocatoria del 27 de enero convocada por los sindicatos ELA, LAB, STEE-EILAS, EHNE e HIRU.

Si bien el intento de retraso de la edad de jubilación y la reforma de las pensiones son motivo más que justificado para su convocatoria, consideramos que ante el intento de la Patronal y los diferentes Gobiernos de turno de recortar los derechos mediante decretos denominados “Reformas Laborales” obligan a una reflexión sobre la utilización de la principal herramienta de lucha del movimiento obrero.

Hacemos un llamamiento a los trabajadores y trabajadoras para que participen en la Huelga General y en las movilizaciones de protesta.

Desde las juventudes acratas aplaudimos esta convocatoria, y nos preguntamos a que está esperando la C.G.T ESUSKADI o que motivos tiene para no secundarla.

ADELANTE EN LA LUCHA!

POR UN MOVIMIENTO OBRERO UNIDO!

VIVA LA HUELGA GENERAL!

martes, 11 de enero de 2011

11 Enero 1933: Ocurrió en Casas Viejas

Fernández Artal envió un telefonema con ese mensaje a Cádiz, al gobernador civil, la noche del 11 de enero de 1933. Tenía controlada la situación en Casas Viejas. Por la mañana, los anarquistas habían asaltado el cuartel de la Guardia Civil y habían herido mortalmente a dos guardias (murieron después) pero la llegada al pueblo de un grupo de agentes (que mataron a un vecino) y luego la de Artal con más hombres había dispersado a los revoltosos. Artal comenzó por la tarde a buscar a los atacantes del cuartel y dio con uno, con Manuel Quijada. Con una gran paliza, consiguió que señalase a otros y el hombre lo condujo entonces hasta la choza de los Seisdedos. Cuando llegaron, Quijada, que iba esposado y maltrecho, se escapó y entró en la choza. Se fueron tras él dos guardias de asalto, entraron en la casa y desde dentro, Perico Seisdedos disparó y mató a un agente. El cadáver quedó dentro de la choza. El segundo guardia reculó, se parapetó en la corraleta y se quedó allí, entre dos fuegos. Artal creyó que éste estaba muerto y al otro lo dio por desaparecido. Así comenzó el asedio a la choza de Seisdedos. Artal pidió a los de dentro de la choza que se entregasen pero le respondieron con disparos: habían acordado no rendirse. Entonces anocheció y el teniente envió ese telefonema en el que pedía granadas pero no refuerzos y más tarde decidió esperar a que amaneciese para continuar con el ataque. Antes supo que el agente que daba por muerto estaba vivo. El pueblo estaba pues tranquilo, la situación controlada, la revuelta dominada. Artal se hallaba en la fonda del pueblo, descansando. Fue entonces cuando llegó a Casas Viejas el capitán Rojas. Traigo órdenes de cargarme a todo el que coja, le dijo Rojas a su amigo Artal cuando éste lo puso al tanto de la situación. Mira, Manolo, eso no se puede hacer y no se hace, replicó el teniente. Ahí empezó la bronca. A ti te toca obedecer, zanjó Rojas, que tomó el mando, desautorizó a Artal y ordenó atacar la choza. Los guardias ametrallaron la choza pero no conseguían tomarla. A los de dentro los ayudaban varios vecinos que, ocultos en las chumberas, disparaban contra los guardias. Rojas decidió entonces incendiar la casa. Envolvieron piedras con algodones impregnados de gasolina, les pegaron fuego y los arrojaron sobre el tejado de paja. La choza empezó a arder. Entonces salieron una joven y un niño: María Silva, La Libertaria, y Manuel García, de 13 años. Echaron a correr y escaparon. No disparéis, que es un niño, dijeron algunos guardias al ver a Manuel; corra, corra, le dijo al niño Fidel Madras, el guardia que aún permanecía guarecido junto a la choza. Al poco salieron otras dos personas: Manuela Lago, de 17 años, y Francisco García, de 18. Pero esta vez sonó la ametralladora y ambos cayeron al suelo muertos. A cargo de esa ametralladora estaba el teniente Artal. Cuando se dio cuenta de que había matado a una mujer y a un joven, se puso a gritar y a reprocharle a Rojas que no le hubiese avisado de que no eran hombres armados quienes abandonaban la choza. Rojas le recordó de nuevo quién tenía allí el mando y Artal se tragó su ira. La choza ardió. Antes de comenzar el fuego ya habían muerto dentro el anciano Seisdedos y su hijo Perico. El incendio acabó con la vida de otras cuatro personas: Paco Cruz (también hijo de Seisdedos), Manuela Franco, Manuel Quijada y Jerónimo Silva. Serían las tres de la madrugada. El pueblo enmudeció de nuevo. Se quedó como cuando horas antes llegó Artal. La mayor parte de los vecinos que aún no habían huido al monte lo hicieron entonces. Sólo unos pocos se quedaron en sus casas, con las mujeres, los ancianos y los niños. Los guardias pasaron por la fonda y comieron y bebieron. A la salida del sol, Rojas ordenó registrar casas y detener a cuanto hombre fuese hallado en ellas. Una patrulla vio a uno asomado tras una puerta. Era el anciano Barberán. Los guardias se cuidaban ahora de entrar en una casa. Le gritaron que saliese. Dejadme, que yo no soy de ideas, contestó. Una bala atravesó la puerta y le partió el corazón. Así fueron detenidos catorce vecinos de Casas Viejas y, al poco, doce de ellos cayeron asesinados en la corraleta de la choza de Seisdedos, junto a los escombros humeantes. Dos se salvaron porque los dejó escapar el guardia civil Juan Gutiérrez cuando cayó en la cuenta de lo que iba a ocurrirles. Artal contó luego que ni la Guardia Civil ni nadie señalaba las casas registradas, que las patrullas entraban en todas las que encontraban al paso. Si había hombres, los detenían. A quien se cogió, se le fusiló, precisó el teniente. También le dijo Artal al juez que si hubiese sospechado que los detenidos iban a ser fusilados, no hubiese detenido a nadie aunque perdiese la carrera por ello. Los fusilamientos le parecieron poco escarmiento al capitán Rojas. Le entregó un mechero a Artal y le ordenó que pegase fuego a las casas y chozas de la parte alta del pueblo. Artal se negó. Acabamos de registrarlas y allí sólo quedan mujeres y niños, objetó. Rojas insistió en que las quemase. Entonces Artal pidió ayuda al delegado del gobernador, que andaba por allí, y entre los dos evitaron la catástrofe. Convencieron a Rojas y éste acabó por revocar la orden. Artal y Rojas se fueron aquella mañana de Casas Viejas. La noche anterior, cuando Artal decidió esperar al día siguiente para atacar la choza de Seisdedos, los Sucesos sumaban cuatro muertos (tres guardias y un vecino del pueblo). Horas después, tras tomar el mando Rojas, había 21 fallecidos más. Artal pasó más de un mes sumido en un caos, según él mismo relató, agobiado por los remordimientos. El 3 de marzo acabó por revelar los fusilamientos en una declaración formal en la Dirección General de Seguridad. Hasta entonces silenció oficialmente lo que había hecho su amigo Rojas, tal como éste le pidió, y sólo se lo fue contando a algunos compañeros de la Guardia de Asalto que se sacudían ese crimen molesto en cuanto se quedaban a solas con la obligación de denunciarlo. A Artal y a Rojas los unía una buena amistad. Pero cuando Rojas se enteró de que su amigo había contado la verdad, reaccionó diciendo que en Casas Viejas se había comportado como un cobarde, que tuvo que reprenderlo allí varias veces. Artal reaccionó a su vez proporcionándole al juez instructor más detalles sobre lo sucedido. Hasta le habló de la frialdad con la que Rojas disparó su pistola contra los detenidos esposados y ordenó a sus hombres que hiciesen fuego. Luego todo cambió. Un año después, en el primer juicio a Rojas, Artal no respaldó la insostenible versión de su amigo, pero tergiversó hechos en su ayuda y pintó un cuadro de peligros que buscaba justificar una respuesta violenta. Por ejemplo, contó que cuando él llegó con sus hombres a Casas Viejas, se detuvo a la entrada del pueblo, hizo un disparo al aire y le contestaron con fuego cerrado. Era mentira. Un año antes había relatado que al llegar con 12 guardias de asalto y 6 guardias civiles se topó con un pueblo en silencio. Un silencio tan grande, dijo, que nada que no fuese ver la carretera cortada daba idea de lo que sucedía. Disparó al aire, sí, y le respondieron con disparos; pero también al aire; y con un silbato: eran los guardias civiles que llegaron antes que él. No hubo, pues, fuego cerrado enemigo sino una entrada sin combate en una población enmudecida. En el juicio, en la Audiencia de Cádiz, Artal contó que ante la resistencia que después encontró en la choza de Seisdedos, pidió al gobernador civil que le enviase refuerzos. Era mentira. Envió un mensaje a Cádiz. Pero decía que no necesitaba más hombres. Dispuesto a auxiliar a su amigo, Artal no mencionó en el juicio el episodio de la orden de pegar fuego al pueblo y llegó a negar algo que él y hasta el propio Rojas habían desvelado: que tras matar a diez de los detenidos, el capitán agarró a otros dos, los empujó a la corraleta repleta de hombres cosidos a balazos, y disparó de nuevo. El caso es que Artal descargó su conciencia en 1933. Pero un año después y en 1935, en los juicios a Rojas, le echó un cable a su amigo en la Audiencia de Cádiz. Rojas quedó libre en marzo de 1936 y al poco comenzó la guerra, que puso a los dos amigos en zonas distintas. Los periódicos madrileños contaron en agosto que el “tristemente célebre” capitán Rojas estaba con los rebeldes en Granada. Artal Madrid. Desapareció.

FUENTE C.N.T de Camp de Morvedre

lunes, 3 de enero de 2011

Los de Abajo: Diecisiete años del levantamiento en Chiapas

En silencio y con un acumulado trabajo por la construcción de la autonomía, llega el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) al 17 aniversario del levantamiento que cimbró al mundo entero. ¿Qué otro movimiento en México puede, después de tantos años, mirar en alto y sin vergüenza de haberse nunca traicionado? ¿Qué otro movimiento ha sido tan duramente atacado política y militarmente durante más de tres lustros y se mantiene vivo, consecuente y digno?

Como cada año, mucha tinta corre para exigirle al zapatismo, aplaudirle o, también como cada año, darlo por muerto. Intelectuales y periodistas que se acomodan al gobierno en turno llenan páginas de los periódicos para darle sepultura a un movimiento que le pese a quien le pese es el único que puede dirigirse a México con la certeza de que, aunque no siempre se compartan sus posturas, ha permanecido congruente y sigue viendo abajo y a la izquierda.

Con y sin reflectores encima y después de 17 años de construcción interna y hacia afuera, el EZLN y su columna vertebral (las bases de apoyo pertenecientes a los pueblos que lo conforman) no sólo han sobrevivido a cuatro periodos presidenciales que han intentado aniquilarlos, sino que también han ofrecido al mundo la certeza de que otro mundo es posible y de que, en el sureste mexicano, ese otro mundo ya existe, a pesar de la guerra de exterminio que se mantiene contra ellos.

La conformación de sus gobiernos autónomos, en los que se crean nuevas relaciones comunitarias y la política es lugar de encuentro y convivencia desde abajo, permanece como un referente y, aunque no se lo propongan, como un ejemplo de organización. Han repetido hasta el cansancio que su experiencia es inimitable, pues tiene lugar en un tiempo y espacio determinados, pero, como también lo han explicado, no se trata de repetir o copiar, sino de saber que hay alternativas y que las respuestas, las que sean, no vendrán nunca de arriba.

En enero de 1994 el mundo entero volteó a ver a México de otra manera. No era por la presentación de la primera mexicana Miss Universo o por la celebración del Pentapichichi, ni por el Tratado de Libre Comercio y la entrada al primer mundo del México salinista. Una insurrección de los indígenas mayas mostró un pueblo hasta ese momento invisible y a partir de ese día muchos cambios habrían de llegar. México no es el mismo, aunque ahora se le regatee al zapatismo su papel decisivo en las reformas que tuvieron lugar.

La guerra que se inició en Chiapas el primero de enero de 1994 se mantiene hasta nuestros días… y sus causas también. El EZLN y sus pueblos están vivos, no se han rendido y siguen siendo una esperanza. La única, para muchos.