viernes, 25 de marzo de 2011

Comisiones Obreras y UGT apoyan la agresión de la OTAN a Libia

Es la primera vez que los dos grandes sindicatos apoyan la intervención de la organización armada. Lejos queda ya el "No a la OTAN" de hace 25 años

Los sindicatos UGT y CCOO mostraron este sábado su respaldo a la decisión de Naciones Unidas de agredir a Libia, y al apoyo que ha mostrado el Gobierno español a esta iniciativa.

Así lo indicaron en declaraciones a los periodistas tras participar en un acto de apoyo al ex juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, quienes coincidieron es destacar la necesidad de que la agresión se desarrolle con rapidez.

El líder de UGT afirmó que el hecho de que “España secunde esta iniciativa de las Naciones Unidas nos parece adecuado, pero creo que sería necesario que se actuara con mucha rapidez”.

Es fundamental actuar con una “enorme rapidez, porque la impresión que tenemos es que la masacre puede seguir; los segundos, no los minutos ni las horas, son precioso”.

Por su parte, el responsable de Comisiones Obreras subrayó que “me parece muy bien que de una vez, aunque parece que un tanto tarde, la comunidad internacional dé amparo al pueblo libio”. “Ojala no lleguen tan tarde como para que la masacre se haya consumado ya”, valiéndose de los datos difundidos únicamente por las agencias de prensa partidarias de la agresión.

Además, indicó que le parece “bien que el Gobierno español, refrendado por el Parlamento, tome la decisión de "cooperar" a normalizar la situación, y (actúe) en defensa de la democracia y de los derechos del pueblo libio”, reproduciendo miméticamente los términos de la resolución del Consejo de Seguridad y del resto de actores occidentales que han jaleado la intervención.

martes, 8 de marzo de 2011

Federica Montseny, anarcosindicalismo en lucha

Cuando conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, reivindicamos con este artículo la figura histórica de Federica Montseny, anarquista infatigable en pos de un mundo más justo.

La historia personal de Federica Montseny Mañé corre paralela a la del anarcosindicalismo español y a la de la CNT, la organización en la que militó durante toda su vida La una no se entendería sin la otra y viceversa. Porque esta mujer, de apariencia frágil pero fuerte como el metal, muy a su pesar, se convirtió en la figura femenina más importante del movimiento ácrata español.
Federica Montseny había nacido el 12 de febrero de 1905, en Madrid. Hija de una pareja de teóricos anarquistas, Juan Montseny (Federico Urales) y Teresa Mañé (Soledad Gustavo) dedicados en cuerpo y alma a propagar las ideas de Bakunin y Prokopkin por el estado español, mediante medios como La Revista Blanca, una de las más importantes publicaciones con que contó el movimiento anarquista en los primeros años del siglo XX. Desde su más tierna infancia, Federica fue educada en los principios libertarios, que propugnaban una sociedad nueva basada en la libertad individual y la abolición del Estado, una sociedad sin clases dominantes ni dominadas.
La fuerte influencia que sobre Federica ejercen el pensamiento y la actitud vital de sus progenitores así como las lecturas que iban cayendo en sus manos, convierten a la adolescente Federica en una escritora en ciernes. Con dieciséis años escribe su primera obra: Horas trágicas. Desde este momento, colabora regularmente en la prensa anarquista con sus artículos sobre naturismo, pacifismo, anarquismo y, sobre todo, feminismo.
Una de las ideas más arraigadas en la concepción anarcofeminista de Federica Montseny fue la necesidad de una educación universal, que no excluyera a las mujeres, como se venía haciendo de manera sistemática. Pero, por supuesto, no cualquier tipo de educación servía. Abogaba por una educación auténticamente libre, donde las mujeres tuvieran opción de elegir su propia forma de vida, donde el poder de decisión fuese una realidad y no sólo un deseo utópico. A la consecución de este objetivo dedicó la mayor parte de su vida.
Y para ello se valió de las únicas herramientas que tenía a su alcance: las palabras, los libros, las ideas. Federica escribió, a lo largo de su vida, más de seiscientos artículos, numerosos relatos de ficción, novelas y ensayos. Entre sus títulos más importantes cabe destacar: La indomable, El anarquismo militante y la realidad española, La Comuna de París y la Revolución Española, Los precursores: Anselmo Lorenzo, el hombre y la obra, Mujeres en la cárcel, Cien días de la vida de una mujer, Heroínas, El éxodo. Pasión y muerte de los españoles en el exilio y su libro de memorias Mis primeros cuarenta años.
Sin embargo, se puede afirmar rotundamente que su talla política dejó en un segundo plano su carrera como intelectual. Quizá hoy en día, cuando ya es costumbre que las mujeres se sienten en el consejo de ministros, no se le conceda la importancia histórica que tuvo esta mujer. Y es de justicia reivindicarla. Montseny fue la primera mujer en España, y una de las primeras en el mundo entero, que ocupó una cartera ministerial, la de Sanidad y Asistencia Social en el segundo gobierno que presidió Francisco Largo Caballero durante la Segunda República. Su período como ministra fue breve, apenas medio año, entre noviembre del 36 y mayo del 37 y aunque no hubo tiempo ni ocasión para llevar a cabo grandes reformas, se encargó de promulgar un proyecto de Ley del aborto, bastante avanzado para la época, que fue rechazo por otros miembros del gobierno, entre ellos el propio Largo Caballero.

Tras su salida del gobierno y la derrota en la Guerra Civil española, llegó el exilio en Francia, la amarga humillación de ver a miles de compatriotas detenidos en campos de internamiento, sin recibir la ansiada ayuda para continuar la lucha antifascista. Según contaba la propia Federica, estos fueron los peores momentos de toda su vida. Al poco tiempo de estar en Francia, comienza la Segunda Guerra Mundial, las persecuciones por parte del ejército nazi, la lucha clandestina. Afortunadamente, cuando ya estaba a punto de ser deportada a la España del general Franco, su tercer embarazo lo impidió. Después de la guerra, se instaló definitivamente en la ciudad francesa de Toulouse. Y aunque en 1977, por fin pudo regresar a nuestro país, continuó viviendo en Francia hasta el mismo día de su muerte, acaecida el 14 de enero de 1994. Durante su largo exilio, Federica trabajó activamente por mantener vivos los principios del anarquismo, dando conferencias, escribiendo artículos, etc., así como por la reconstrucción de la CNT.
Quiero acabar este modesto homenaje a la figura de una personalidad extraordinaria, con unas palabras suyas que resumen a la perfección toda una vida de lucha: "No soy más que una militante libertaria. Ni líder, ni dirigente, ni jefe, porque en la CNT no ha habido, ni hay, jefes, dirigentes ni líderes, sino hombres y mujeres libres que luchan codo con codo, en igualdad de condiciones y sacrificios, por un ideal emancipador."

miércoles, 2 de marzo de 2011

Venezuela: Condenan a 7 años y 6 meses de prisión al sindicalista Rubén González

Venezuela: Condenan a 7 años y 6 meses de prisión al sindicalista Rubén González
Periódico El Libertario

Después de 28 audiencias, realizadas por espacio de 4 meses, el Tribunal Sexto de Juicio a cargo de la juez Magda Hidalgo, ubicado en la ciudad de Puerto Ordáz, condenó al sindicalista guayanés Rubén González a la pena de 7 años y 6 meses de prisión por haber apoyado una paralización de actividades en la empresa Ferrominera, ubicada en Ciudad Piar.

Al escuchar la sentencia, realizada alrededor de las 6 y 30 de la tarde de este lunes 28 de febrero, el sindicalista afirmó “Estaré preso, pero hice lo que tenia que hacer”. La defensa presentó 70 testigos desde el 3 de noviembre de 2010 desde que comenzó formalmente el juicio, todos y cada uno relataron la legitimidad de la paralización de actividades por deudas e incumplimiento de la contratación colectiva, el carácer pacífico de la huelga y la permanente actitud pacífica del líder sindical que en todo momento promovió la intermediación con los patronos para la satisfacción de las demandas obreras.

El Libertario ha venido acompañando el caso de Rubén González, un caso que ha denunciado a nivel nacional e internacional, promoviendo la solidaridad de las organizaciones anarquistas. Para nosotro/as es un caso emblemático que desnuda el carácter autoritario y antipopular del gobierno bolivariano. La condena contra Rubén González es un claro mensaje contra los trabajadores y trabajadoras del país, especialmente contra los de las empresas básicas de Guayana, para que desistan de pelear en la calle por sus derechos.

González también es un ejemplo de la política estatal de criminalización contra la protesta popular, la cual es ejecutada por la Fiscalía y los Tribunales, la Defensoría del Pueblo, los medios de comunicación estatales y los falsos medios comunitarios como Aporrea y ANMCLA.


Desde El Libertario queremos expresar nuestras palabras de aliento y solidaridad a Rubén, Yadith (su esposa), la familia González y todos los trabajadores de Ferrominera de Ciudad Piar. Asimismo, nos sumamos a la convocatoria a una concentración frente a la Fiscalía General de la República, para este mirécoles 02 de marzo de 2011, a las 10 de la mañana, para rechazar la condena contra González, contra el sindicalismo combativo y contra el derecho a la huelga en Venezuela.